19 – Padres que han perdido hijos crean un grupo de ayuda mutua (La Vanguardia)

Podrían ser una peña o un grupo de tertulia pero sus reuniones no son lúdicas. Son padres y madres que han perdido a algún hijo, la mayoría en accidentes de tráfico, pero también por enfermedad e incluso suicidio. No es un trance agradable. Nadie querría pasar por él. Por ello, para ayudarse mutuamente, se han constituido en un grupo. Y el grupo se llama, no es un nombre baladí, Renacer. En la asociación se consuelan, aprenden a aceptar la pérdida y seguir adelante. "Perder a un hijo es lo más doloroso", afirman.

"Si la muerte ya es un tabú, que un hijo muera antes que sus padres se ve como algo antinatural y es difícil de aceptar. Nunca estás preparado para la pérdida de un hijo. Si es repentina, como sucede con los accidentes de tráfico, sientes que no te has despedido", explica Juan Vladimir. "El dolor es igual de grande si muere de enfermedad, porque mientras dura, esperas que se cure. Nada te prepara para este dolor", añade Àngels. Y sabe lo que dice, por desgracia para ella. Su hijo murió de leucemia.

"Hay dos actitudes posibles: abandonarte al dolor o continuar viviendo", dice Juan. "Tras la pérdida pasas etapas -agrega Francis-co-, primero el ‘shock’: sólo eres consciente del dolor y el vacío de la pérdida. Te aíslas del mundo. y algunos nunca lo superan. Finalmente viene la reflexión, piensas que debes seguir viviendo y te planteas cómo. Pero nada es como antes." "Nunca se olvida", confirma Rosa María.

Renacer surgió entre Barcelona y Malgrat hace unos meses a iniciativa de tres o cuatro parejas que se inspiraron en el colectivo argentino con el mismo nombre, creado por un neurocirujano, Gustavo Berti. El grupo congrega a una treintena de personas y recibe llamadas de toda España. Renacer celebró ayer una jornada en Barcelona para que se creen más grupos como éste y para darse a conocer.

Funciona "a partir de compartir los sentimientos con personas que te comprenden porque han vivido lo mismo", señala Juan. Los padres se reúnen el primer viernes de cada mes en la localidad de Lloret, y el segundo y cuarto en Barcelona. La asistencia a las sesiones y la participación son voluntarias y gratuitas. En las reuniones se establece un tema de debate para no dar vueltas sólo al dolor. Hablan de cómo cambia la vida, de la relación con el resto de la familia… "No entramos en creencias religiosas o políticas", aclaran los padres.

Algunos están escarmentados de experiencias que se aprovecharon de su vulnerabilidad. "Hay mucho negocio a costa del dolor", se queja Rosa María. "No prometemos soluciones ni queremos sustituir a psicólogos y psiquiatras, sólo ofrecemos hablar y escuchar", concluye.

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