Jesús llegó a mi vida y se quedó, aún cuando temía que la historia se repitiera y que el destino cruel se lo llevara de mi lado, mi niño sanó, se quedó conmigo y vive, su corazón late, sus ojos miran, respira, sonríe, es mi trocito de cielo, del cielo de sus ojos, del cielo donde está su hermana María cuyo corazón no late, no vive, no respira, pero allá donde se encuentra, cerquita de Dios no lo necesita.

A Jesús le beso, le abrazo, a María la extraño y me aprieto los brazos contra el pecho en un intento desesperado por abrazarla, no puedo, es etérea, es frágil pero poderosa, es mi bebé, por siempre será aquel bebé al que con tanta ansia esperé(que embarazo más bonito) y al que nunca pude estrechar entre mis brazos. Con su marcha se fue mi inocencia, con ella se llevó un trozo de mí que no podré recuperar.

Jesús es fuerte, pero es pequeño, mimoso, tierno, es el niño más bonito de la tierra y tiene allá en el cielo un ángel que le cuida y que guía sus pasos, un ángel que por un rebote del destino hizo que mi niño viniera al mundo, él vino a consolar nuestros doloridos corazones de esta inmensa pena que nunca cesa, vino a llenarnos la casa de peluches, pañales, arrullos, todo aquello que parecía inerte y horrible al marchar María y que ahora tiene alegría y olor a bebé.

Miro el cielo cada noche, odio cuando está nublado, si está despejado miro el firmamento y miro cada estrella, una de ellas es María, le hablo, alzo mis brazos hacia ella como si quisiera retenerla, que no se marche, lloro, me desespero y voy a la cunita de Jesús y le veo dormir, le veo tan bonito y lleno de vida, ¿qué pensará? Me pregunto al ser tan chiquitín, seguro que sueña conmigo, con papi, es feliz, se le nota, se ríe, disfruta, aún no es consciente de que antes que él su mamá tuvo un bebé y que se tuvo que ir, porque la vida es frágil y si no se cuida, si se cometen errores, ya no hay marcha atrás, la vida es un regalo y un milagro, a María le negaron el regalo que su padre y yo hicimos y no ha podido ser una linda niña que me llame mamá, nunca pasearemos juntas, nunca le compraré juguetes, nunca seré feliz mi amor, te quiero y te llevo en mi corazón….Jesús duerme…te quiero tanto trocito de cielo, trocito de mí, te quiero tanto que me falta el aire sólo al verte sonreír…a veces cuando te duermes en mis brazos y te acaricio los rizos lloro, lloro de felicidad y de añoranza, lloro porque te quiero, no hay un amor más grande que el amor de madre.