Buceando en nuestro aljibe

Reflexiones de Enrique y Ana Doris Conde sobre Renacer
Con el recuerdo más dulce que pueda existir para nuestra querida Ana Zaida.
Enrique, Ana Doris y Ulises
De Renacer Congreso – Montevideo, Uruguay “Por la esencia de Renacer”

 

Prólogo

Nos conocimos con Enrique, Ana y Ulises, en Montevideo, Uruguay, junto a
muchos otros padres, con motivo de una charla que dábamos en esa ciudad en los años
90. Pero es de destacar la primera vez que los tres, en el año 1998, se llegaron a Río
Cuarto, para asistir, junto a otros padres de diferentes grupos de su país, a las Terceras y
últimas Jornadas de Capacitación que se hicieron en esa ciudad.

Recordamos que en Río Cuarto tuvieron contratiempos pues el hotel no era lo que
publicitaba, algo común en nuestro país, lo que les dificultaba movilizarse con Ulises y
además los automovilistas no cedían el paso a los peatones como lo hacen en Uruguay y
eso creaba aún más dificultades; en suma no creemos que haya sido para ellos el mejor
de los encuentros en lo que hace al moverse por la ciudad.

El primer indicio del rigor intelectual de Enrique fue al protestar, por así decir, con
respecto a una definición del sufrimiento durante una charla nuestra en un aula de la
Universidad Nacional de Río Cuarto. Su reclamo no era injustificado y demostraba una
vez más la necesidad de un lenguaje común para los grupos.

A partir de esa vez nuestros encuentros se sucedieron en casi todas las jornadas y
encuentros nacionales e internacionales hasta Huerta Grande en 2008. Esa fue la última
vez que asistieron ya que por razones personales no pudieron continuar haciéndolo, y
su ausencia se sintió verdaderamente.

Enrique es un hombre de voz poderosa y convicciones fuertes, asentadas sobre una
personalidad amable y bondadosa, y con una clara comprensión de que el mensaje de
Renacer abarcaba más que una respuesta al sufrimiento por la muerte de un hijo, que era
un mensaje destinado a enriquecer la conducta de los seres humanos y tender hacia una
interrelación más solidaria y compasiva entre los hombres y mujeres del mundo.
Ana, su compañera de toda la vida y en soledad cuando ella partió antes a encontrarse
con Enriquito, a difundir el mensaje de Renacer. Transcribió las grabaciones de los
encuentros y jornadas en un verdadero trabajo de hormiga y las difundió generosamente
a los grupos, a través del Blog de Renacer y una larga lista de cientos de contactos de
diversos lugares del mundo y gracias a ese trabajo muchos padres se acercaron a los
grupos expandiéndose así el mensaje de Renacer. También luchó, con honestidad
intelectual y desapego personal contra desviaciones en el mensaje que señalaban una
dirección hacia el psicologismo y el religionismo.

Nos vimos por última vez en febrero de 2015. Lo visitamos en Montevideo, en su
pequeñísimo departamento que comparte con Ulises. Allí nos mostró su escritorio y la
computadora con la que escribe sus impresiones sobre la tarea a la que se abocó por
entero durante tantos años, nos mostró también, con brillo de afecto en sus ojos la
colección de gorras de Ulises, con quien comparte todos los días de su vida. Esa noche
cenamos, en algún lugar de Montevideo con él, Ulises y Anita, pasamos una hermosa
velada, aun presintiendo en nuestros corazones que podría ser la última y que quizás nos
reencontraríamos de otra manera y todos juntos, como fue en algún lejano tiempo.

No es necesario explayarnos más en lo que Enrique y Ana y ahora Anita hacen por
Renacer, si es necesario agradecer toda esa gran tarea y hacerlo ahora mientras continúa
con ella a través de los años, para que en el momento de partir sepa que lo acompañan
no solo sus familiares queridos sino también todos los padres que hemos disfrutado y
aprendido de sus mensajes.

Alicia Schneider, Gustavo Berti