Rumbo a buen puerto

Llegamos de un mar siempre encrespado, 
bajo un cielo oscuro, sin estrellas; 
Pilotos de un barco que sin rumbo 
zozobraba perdido entre la niebla.

Aferrados al timón de nuestras vidas
izamos los jirones de las velas;
calafates de herida siempre abiertas, 
pegamos en el cielo las estrellas.

Navegamos, ahora todos juntos
en el buque llamado “Fortaleza”
siempre puesta nuestra vista en el recuerdo, 
y guiados por la luz que más destella.

Llegaremos, no dudéis, a buen puerto, 
al fulgor de la Polar la vista puesta. 
El amor y la esperanza, nuestro rumbo, 
y el recuerdo, siempre vivo, nuestra meta.